lunes, diciembre 20, 2010

Buena suerte y hasta luego...

Parece que ya me había tomado muy en serio esto de ser un Tomás con su Teresa,  merendarme sus celos con leche tibia y embelezarme viéndole adoptar pajaros heridos y luego voltear a todos lados orgulloso buscando que alguien más estuviera viendo este buen rato de los que ella sufría de vez en cuando.

Quiero acordarme solo de lo malo, no quiero echarme un clavado nostálgico en los buenos momentos ni en las fotos en que sonreímos, ni los viajes ni todo ese amor que hicimos, ni Calamaro, ni Cananea ni Casa de sus primos. Ni mucho menos andar por ahí deambulando de cantina en cantina tomando cerveza y besando a cualquier esperpento alcoholizado que se me ponga enfrente a su salud. No voy a llorar por que me veo muy feo llorando y cuando me pregunten por ella no voy a responder nada, solo levantaré los hombros y haré una mueca en señal de ignorancia. No me daré el gusto permisivo de teñir este adiós de rosa para dejar las odiosas puertas entreabiertas. 

Por que me queda claro acompañar no significa tener el mismo destino, yo aquí me bajo, aquí es dónde digo, buena suerte y hasta luego.