Y de mis muertes solo aprendo a seguir no muerto,
a flotar en medio de los que caminan y piensan estar,
sin mezclarme pero sin separarme del ritmo que marca la medida,
la que lleva el nombre de vida que no es mas que muerte a cada segundo.
Adaptación al medio, de eso se trata… Ah! Y de conservar el pulso.
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