jueves, agosto 25, 2011

hay ya basta, si escribo otros corre el riesgo de ser aun peor que los otros dos!

De tu pelo chino.

Era yo solo un loco que andaba corriendo de aquí para allá, rengueando, regularmente borracho o venciendo a la resaca, esperando apagar la luz y que de una buena vez la vida se encargara de terminar conmigo en venganza inmisericorde por mis intentos de acabar yo con ella, o de importunarla hasta el punto de hacerla poco vividera. 

Pero encontré tu pelo chinito, y aquella noche solo, como de costumbre borracho, la vida decidió vengarse de mí a cuentagotas.

Perro gris.

Espacios breves por los que se filtra tu sombra.
A veces puedo ser el de siempre, casi nulo, casi perro,
de esos que van por la calle sin que nadie los perciba,
de los grises, sin gracia, ni pedigrí, ni raza,
con patas cortas que las señoras corren de sus casas a escobazos.

No siempre soy este tipo de cánido,
a veces cuando los breves espacios dejan entrar
un poco más de tu silueta a las paredes de esta habitación
soy uno de esos perros locos que se persiguen la cola,
que se comen la basura, las cortinas y beben del retrete.

Luego a cierta hora de la madrugada, ladra, y ladra y ladra,
a una sombra efímera que pasa y se difumina,
dejando solo la duda en sus ojos daltónicos
carentes de destello y eternamente tristes,
como los de un perro sin dueño.