
Me acostumbro rápido, a verlas partir, a ver que al contrario de mí, corrigen el rumbo y son felices.
Fue lindo y todo, debo saludarlas como amigas y después el tedio de la cortesía de restregarme sus novio en la cara: “Mira él es mi novio “x”, “x”, te presento a Manuel, un amigo”.
Claro, ellos son tipazos, serios que por lo regular no se embriagan y las tratan como princesas, son detallistas, siempre de buen humor, amables, guapos, recuerdan las fechas importantes, no cojean al caminar y sobre todo prometen lo que yo no prometo.
Yo con desdén pero amable saludo a los novios de quienes alguna vez fueron inspiración de este blog. Y hasta cierto punto me agrada ir cambiando de acera, después de todo yo no prometo nada…
Solo dolores de cabeza, llamadas a las 3 de la mañana y en el mejor de los casos sexo prudente…
“Él estará esperando para amarte
y yo estaré celoso de perderte”
Claro, ellos son tipazos, serios que por lo regular no se embriagan y las tratan como princesas, son detallistas, siempre de buen humor, amables, guapos, recuerdan las fechas importantes, no cojean al caminar y sobre todo prometen lo que yo no prometo.
Yo con desdén pero amable saludo a los novios de quienes alguna vez fueron inspiración de este blog. Y hasta cierto punto me agrada ir cambiando de acera, después de todo yo no prometo nada…
Solo dolores de cabeza, llamadas a las 3 de la mañana y en el mejor de los casos sexo prudente…
“Él estará esperando para amarte
y yo estaré celoso de perderte”