
La electroquímica entre mis dedos y tus caderas,
tu abdomen, tus senos y tu rostro, húmedos.
Cuando alcance tus labios, tan rojos, tan justos,
pareciera que entonces y solo entonces escucharan...
Quiero que te acerques y escuches el silencio,
que te sientes junto a mí en mi barril de pólvora,
que toques y huelas el cinismo y veas que no es tan malo,
Que Diógenes también dormía en un barril...