
Dos almas extraviadas, con una escala de valores derroída buscan en el bote de la basura ajeno las debilidades del otro para merendarselas y despues, vomitarselas en la cara.
El amor es tal y como lo imaginé...
Un lugar en el que arbitrariamente elegiré los temas de los que se puede y de los que no se quiere hablar. Pendejos, abstenerse, me dan miedo, son muchos.



Y justo ahora que comienzo a entrar en la crisis de los 30, al país se le ocurre entrar en su típica crisis de los 100 años. Este extraño climaterio en el que se sumerge la madre patria en el que parece detestar a todos, a todos, me recuerda a mi madre cuando se levanta de malas muy malas, y hay que contentarla.
Recuerdo que te gustaba que nos sentáramos en el piso frío de la sala recién trapeada, en aquellas infernales tardes de julio…“ahora sí espérame, vamos a fumarnos un cigarro y a tomarnos una cerveza y luegoLuego ya nunca le seguíamos, para aquellos entonces, lo que entendíamos como “comunicación de pareja” era seguir languidiando en el piso mientras escuchábamos una y otra vez el “súper bee” de la gusana y ya entrados salirnos a buscar algun bar del pronaf…
le seguimos...” -decías-.

Sabes, a veces no paro de imaginarme como sería una vida contigo, como serían nuestros hijos, de qué color sería nuestro baño y el edredón de nuestra cama... Solo piensalo, tu desorden se transformaría en arte al momento en que yo, como tu compañera, lo ordenara..."








