viernes, enero 23, 2009

Alguien como tú... Alguien como yo.


Sé que los tipos cómo yo, con cara asimétrica, cuerpo mas bien desborroso, disfuminacido, agrios al trato, groseros, miserables, y con una pobreza espiritual tan profunda como un pozo de dimensiones más o menos regulares, con el caminar un tanto disculpón, jamás terminaran un día a lado de alguien como tú.

Alguien cómo tú, termina sus días a lado de algún tipo con cara de sol y dentadura perfecta, peinado de doctor y sueldo de diputado corrupto, entre colchas espumosas mientras el lee algún articulo de actualidad cibernética y tú platicas sin parar las acotaciones de tu mañana tarde y noche, los niños y la alineación de la uplander que ya necesita renovarse por una de año mas reciente.

Los tipos como yo se permiten renguear a lado de princesas como tú de vez en cuando, pero siempre teniendo en cuenta su estatus de artesanía minimalista, que tarde o temprano pasará de moda.

Pero mientras eso pasa, la pobreza espiritual de un tipo como yo, se alimenta del fulgor y lividum vivo de alguien como tú, convirtiendose en el mounstro infalible que regularmente te facina.

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